Ahora es el momento del drama, dejamos los cuentos de princesas a un lado.
Se marcharon tus besos, tus caricias y tus miradas.
La princesa en lo alto del torreón, ve como marcha galopando un caballo, sin mirar atrás, sin retroceder ni por un instante.
Los segundos pasan como horas mientras la sombra de lo que fue se vuelve más alargada.
Sólo queda el lamento de una princesa que se oye en la lejanía. Sólo queda el sentimiento interno.
Cuentos de princesas sin finales.
Cuentos de princesas que no se escriben.
Cuentos en el que no hay ni príncipe ni princesas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario